Con el recambio parlamentario ya en marcha, los bloques de Provincias Unidas y la UCR atraviesan una semana clave para decidir su futuro en la Cámara baja, luego de varios traspiés a la hora de cerrar acuerdos internos.
En el caso de Provincias Unidas, la incógnita gira en torno a si podrá consolidarse como un interbloque sólido. Tras el levantamiento de la negociación por parte de algunos legisladores como Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot, molestos porque se habrían enterado por la prensa de la designación como jefa del espacio de Gisela Scaglia, el armado vive tensiones internas.
Del otro lado, la UCR lidia con su propio descenso parlamentario: con apenas ocho diputados nacionales, debe definir quién asumirá la presidencia del bloque entre figuras como Pamela Verasay y Karina Banfi, bajo la presión de reconstruir su influencia institucional.
En un contexto de polarización y con una tercera fuerza en pugna, ambas fuerzas evalúan si mantenerse juntas, fragmentarse o redefinir su estrategia. Las conversaciones continuaban este lunes con la premisa de cerrar definiciones antes del inicio de sesiones, con la urgencia de evitar una crisis de representación.






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