Un día después de los incidentes con trapitos en Quilmes, Juan Grabois volvió a quedar en el centro de la escena con una protesta encabezada por cooperativistas en Lanús, otro municipio gobernado por La Cámpora. La secuencia encendió alarmas en la agrupación que conduce Máximo Kirchner, donde sospechan que el líder de la UTEP estaría jugando en tándem con Axel Kicillof para desgastar a intendentes propios.
La manifestación se desarrolló frente a la Municipalidad de Lanús, donde cooperativistas que responden a Grabois realizaron un piquete para reclamarle al intendente Julián Álvarez mejoras salariales y alimentos para las Fiestas. Los manifestantes cortaron la avenida Yrigoyen, prendieron fuego un arbolito de Navidad y lanzaron una advertencia directa: “Si no baja el intendente, va a pasar lo de Quilmes”, en alusión a los incidentes del día anterior.
En La Cámpora interpretaron la protesta como una jugada política deliberada. “Si escuchás sus declaraciones de ayer, cuando habla de la represión menciona a Quilmes y no al gobernador, que es quien maneja la policía. Claramente hay una intencionalidad. Ayer estuvo en Quilmes, hoy en Lanús. Es muy burdo todo”, señalaron fuentes del kirchnerismo. Para el camporismo, no se trata de reclamos genuinos sino de una ofensiva selectiva en distritos propios.
Desde el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), que conduce Grabois, intentaron despegarse de la protesta y la atribuyeron a otro sector de la UTEP. Sin embargo, el propio dirigente avivó la polémica al cruzar a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, por la represión a trapitos: “Pegarle a los laburantes es de garca”, lanzó, profundizando la tensión con La Cámpora.






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