El economista Cachanosky desafió las pretensiones del gobierno de ser un defensor destacado de la libertad económica, presentando datos que muestran que Argentina ocupa una posición muy desfavorable en las clasificaciones internacionales sobre este tema.
Cachanosky señaló que Argentina está ubicado en el puesto 106 en el ranking de libertad económica a nivel mundial, una posición inferior a la de Tanzania, Tonga, Camboya y El Salvador, entre otros países. Esta comparación fue central en su argumentación para demostrar que hay una desconexión entre los discursos enfatizados por el gobierno y la realidad que reflejan los indicadores objetivos.
La crítica de Cachanosky apunta a un vacío entre el relato y los números. El gobierno ha construido parte de su identidad política alrededor de la defensa de la libertad, pero los rankings internacionales no muestran que Argentina sea un referente en este aspecto. Incluso está lejos de serlo, al ser superado por un gran número de naciones.
El ranking de libertad económica que Cachanosky utilizó como evidencia se basa en la evaluación de múltiples dimensiones: la facilidad para invertir y emprender, la protección de los derechos de propiedad privada, la calidad de las instituciones, la reducción de barreras regulatorias, y otros factores que en conjunto determinan el grado de libertad que existe para que agentes económicos actúen sin restricciones innecesarias.
En el puesto 106, Argentina muestra que hay limitaciones importantes en varios de estos frentes. La presencia de países de menor desarrollo adelante en la clasificación subraya que los cambios implementados o propuestos por el gobierno, aunque pueden haber ido en cierta dirección, no han generado transformaciones lo suficientemente profundas como para mejorar perceptiblemente la posición del país en estándares internacionales.
Imagen: Jakub Zerdzicki / Pexels – Con informacion de Perfil





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