El gobernador reactivó los bonos provinciales con una emisión de $4.000 millones destinada a empleados públicos y beneficiarios estatales. La medida se implementa mientras La Rioja mantiene una deuda impaga y continúa siendo la única provincia del país en default.
La administración de Ricardo Quintela volvió a poner en circulación los llamados “Chachos”, una cuasimoneda provincial que busca sostener el consumo mediante la emisión de bonos por un total de $4.000 millones. La medida alcanza a unos 80.000 beneficiarios, entre empleados públicos, docentes, jubilados, policías y trabajadores municipales, en una provincia que atraviesa una situación financiera crítica y es actualmente la única del país en default.
Una cuasimoneda para intentar sostener el consumo
Desde este lunes, el Gobierno riojano comenzó a entregar 50.000 Chachos por persona a los beneficiarios incluidos en el programa. Los bonos mantienen una paridad de uno a uno con el peso y pueden utilizarse en más de 800 comercios adheridos, además de servir para el pago de impuestos provinciales, tasas municipales y determinados servicios estatales.
El esquema contempla dos instancias de rescate mensuales hasta diciembre y establece que los títulos tendrán vigencia hasta el 29 de diciembre. Quienes conserven los bonos hasta esa fecha recibirán un reconocimiento adicional del 1%.
La decisión muestra, una vez más, el recurso de la administración provincial a una cuasimoneda para intentar compensar la caída de recursos y sostener el nivel de actividad.
La Rioja, la única provincia en default
El relanzamiento de los Chachos ocurre además en un contexto particularmente delicado para las cuentas provinciales. La Rioja es actualmente la única provincia argentina en default, mientras su Gobierno reclama a Nación mayores recursos y cuestiona el esquema de distribución de fondos.
Desde la administración de Quintela sostienen que la emisión de los bonos busca amortiguar el impacto del ajuste fiscal y evitar una pérdida mayor del poder adquisitivo de los trabajadores.
Sin embargo, el mecanismo vuelve a poner en discusión una herramienta que había quedado asociada a los problemas fiscales de la provincia y a la necesidad de recurrir a instrumentos propios para cubrir parte de sus obligaciones.
El contraste con el rumbo de Milei
El regreso de los Chachos también marca un fuerte contraste con el rumbo económico adoptado por el Gobierno nacional de Javier Milei.
Mientras la Nación avanzó sobre el equilibrio fiscal, redujo el gasto y sostiene una política basada en terminar con la emisión para financiar el déficit, La Rioja vuelve a recurrir a una cuasimoneda para inyectar recursos en su economía.
El propio Milei cuestionó públicamente la decisión y apuntó contra quienes defienden este tipo de mecanismos. El Presidente sostuvo que el peronismo vuelve a plantear una receta basada en “gastar más” y financiar esos gastos mediante emisión, a la que calificó como un “Plan Platita 2.0”.
Quintela vuelve a apostar por una receta conocida
La decisión del gobernador riojano no se limita a una asistencia extraordinaria. Desde la provincia incluso analizan la posibilidad de incorporar este monto de manera permanente a los salarios en el futuro, dependiendo de la evolución de las cuentas públicas y de las negociaciones con los gremios.
El problema es que la medida llega en una provincia que ya enfrenta dificultades para sostener sus finanzas y que permanece en default. En ese contexto, los Chachos funcionan como una herramienta para sostener transitoriamente el consumo, pero también exponen la fragilidad de las cuentas públicas provinciales.
Dos modelos económicos en disputa
El caso riojano vuelve a mostrar la diferencia entre dos modelos de administración económica.
Por un lado, el Gobierno nacional sostiene que el orden fiscal, la eliminación del déficit y el fin del financiamiento monetario del gasto son condiciones necesarias para estabilizar la economía y recuperar el crecimiento.
Por otro, la administración de Quintela vuelve a utilizar una moneda propia para inyectar recursos y sostener el consumo, mientras reclama mayores transferencias y recursos de Nación.
En medio de ese contraste, los “Chachos” regresan a las calles de La Rioja como una muestra concreta de las dificultades que todavía enfrentan algunas provincias para ordenar sus cuentas y financiar sus gastos sin recurrir a mecanismos extraordinarios.






Deja un comentario