“Tartita” Cantero, hijo del fundador de Los Monos y condenado por homicidio y narcotráfico, fue trasladado de Piñero al penal de Ezeiza e incorporado al régimen de alto riesgo. La medida busca impedir que continúe operando para el clan, administrando intereses y manteniendo contactos con su estructura criminal desde prisión.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva medida contra el poder de las organizaciones narco dentro de las cárceles. “Tartita” Cantero, uno de los referentes de Los Monos, fue trasladado desde el penal de Piñero a Ezeiza y sometido a un régimen de máxima seguridad, con el objetivo de cortar sus comunicaciones y evitar que continúe ejerciendo influencia sobre la estructura criminal desde el encierro.
Cantero es hijo de Ariel “El Viejo” Cantero, uno de los fundadores de Los Monos, y cumple una condena por delitos vinculados al homicidio y al narcotráfico. Su traslado responde a la necesidad de impedir que un condenado por delitos graves pueda seguir utilizando la cárcel como centro de operaciones para mantener vínculos con el exterior.
La decisión fue informada por la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, quien explicó que el objetivo es romper los canales que permiten a los referentes de organizaciones criminales continuar administrando intereses y dando instrucciones desde las unidades penitenciarias.
El paso de Piñero a Ezeiza implica además un cambio en las condiciones de alojamiento y control. Al quedar incorporado al sistema destinado a internos de alto riesgo, Cantero tendrá un esquema de seguridad especialmente diseñado para restringir sus comunicaciones y reducir al mínimo su capacidad de contacto con integrantes de la organización.
La medida se inscribe en una política que apunta a terminar con una práctica que durante años permitió que los principales jefes narcos conservaran capacidad de mando aun estando presos. Para el Gobierno, una condena efectiva no puede convertirse en una nueva base de operaciones para las bandas criminales.
El objetivo es claro: que los líderes de organizaciones narcocriminales dejen de manejar sus negocios, impartir órdenes y conservar poder desde las cárceles.
El traslado de Cantero representa así otro paso en la estrategia oficial de recuperar el control penitenciario y cortar los vínculos entre los referentes del crimen organizado y las estructuras que permanecen activas fuera de los penales.
La premisa del Gobierno es que quien fue condenado por integrar una organización criminal debe cumplir su pena sin conservar la capacidad de dirigirla desde prisión.





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