La industria molinera argentina alcanzó un hito notorio con el girasol. Durante los primeros cinco meses del año, se procesaron 2,3 millones de toneladas de esta oleaginosa, la cantidad más importante desde el año 2000, cuando se comenzó a registrar este tipo de datos.

La soja, por su parte, registró un panorama inverso. El volumen industrializado del principal cultivo oleaginoso nacional cayó a sus puntos más bajos de los últimos tres años, generando una brecha notable respecto al desempeño del girasol.

Esta inversión en las preferencias de molienda revela cambios profundos en el sector agroindustrial. El girasol, que durante años ocupó un rol secundario, ahora concentra la mayor actividad de procesamiento en los molinos nacionales.

Los molinos han reorientado sus operaciones hacia el girasol, evidenciando una evaluación favorable del cultivo en términos de disponibilidad, márgenes comerciales y viabilidad operativa. Esta decisión de la industria refleja las nuevas dinámicas de mercado.

Para la soja, estos números constituyen una señal de alerta sobre su posición relativa en la cadena productiva. La caída de molienda en tres años sugiere que el cultivo enfrenta desafíos competitivos significativos frente a alternativas como el girasol. Esta transformación en el complejo oleaginoso argentino plantea interrogantes sobre cómo se adaptará el sector a estas nuevas realidades productivas y comerciales.

Imagen: Andriy Nestruiev / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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