La confianza en la economía argentina se resintió durante la semana con un incremento significativo del riesgo país, indicador que mide la prima de retorno exigida por los inversores para aceptar deuda argentina. La jornada del viernes interrumpió parcialmente la escalada, cerrando a la baja, aunque el daño a la confianza ya estaba consumado.

Según análisis de especialistas, el aumento del riesgo país refleja mucho más que presiones coyunturales. Hay un componente fuertemente idiosincrático, es decir, problemas muy específicos de la economía local que son los que en realidad impulsan el comportamiento de los mercados.

Estos factores locales son determinantes. La economía no muestra dinamismo ni perspectivas claras de recuperación, lo que genera una actitud de cautela permanente entre quienes toman decisiones de inversión. Sin señales convincentes, los operadores se retiran o exigen mayores retornos.

La intervención oficial en el dólar busca contener las presiones, pero tiene límites cuando el problema de fondo es la desconfianza. La imagen de la gestión económica también se deteriora en este contexto, con crecientes cuestionamientos por la brecha entre lo comunicado y lo realizado.

El viernes ofreció un cierre a la baja que permitió respirar a los operadores. Sin embargo, los analistas no ven en esto una reversión de tendencia, sino apenas una pausa dentro de una escalada cuyas causas siguen presentes. Los problemas estructurales de la economía argentina, que son los que explican el comportamiento del riesgo país, no han sido resueltos y seguirán presionando los mercados mientras persistan las dinámicas que los originan.

Imagen: Leeloo The First / Pexels – Con informacion de Ámbito

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